Adherencia al tratamiento

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Adherencia al tratamiento

 

¿Qué es la adherencia al tratamiento?

Es el seguimiento de todas aquellas prescripciones que el médico nos indique para evitar el avance del glaucoma una vez detectado. Estos tratamientos pueden ser médicos (gotas, y en algunos casos, comprimidos), quirúrgicos o con cirugía láser. Los tratamientos médicos son los que están en manos de los pacientes porque son ellos los que tienen que aplicárselos a sí mismos, estableciendo su orden y su método. Según las últimas estimaciones de las sociedades médicas, el 40% de las personas diagnosticadas de glaucoma no siguen los tratamientos.

¿Por qué no se siguen los tratamientos?

Existen varias razones:

  • Las gotas a veces tienen efectos secundarios molestos, provocan escozor y enrojecimiento de los ojos, y las personas tienden a no ponérselas. Esto significa que no se pone remedio a la enfermedad. Antes de abandonar el tratamiento, es importante hablar con el médico para elegir el colirio adecuado e intentar evitar estas molestias.
  • La edad. Las personas mayores tienen muchas dificultades para instilarse las gotas, por lo que necesitan a alguien que les ayude (un cuidador o la familia). Esto implica que la persona encargada de poner las gotas tiene que estar concienciada con la importancia de los tratamientos.
  • El descuido, sobre todo debido a las múltiples ocupaciones de una persona que tiene una vida laboral normal. Cuando se diagnostica un glaucoma más o menos incipiente, la persona pasa de estar sana y hacer una vida completamente normal a estar enferma. A menudo existe una negación de esta situación por parte del paciente, que no quiere cambiar su vida ni depender de un fármaco todos los días.

Consecuencias de no seguir los tratamientos

  • La enfermedad avanza implacablemente.
  • Hay un aumento muy elevado de la pérdida visual. Es necesaria una concienciación sobre la importancia de seguir los tratamientos porque, cuando no se cumplen o se dejan durante un tiempo largo, la enfermedad avanza y las complicaciones son mayores. Todo lo que se pierde con el glaucoma no se recupera. El seguimiento de los tratamientos es la mejor prevención contra la ceguera provocada por el glaucoma.

Consejos para seguir los tratamientos

  • Hay que informarse y concienciarse sobre la gravedad de la enfermedad.
  • Es fundamental la comunicación con el médico, especialmente en cuanto a las molestias que provocan con los tratamientos para intentar encontrar soluciones y conseguir el seguimiento de estos.
  • Se debe poner una hora concreta para aplicarse las gotas, que siempre sea la misma. Cuando son cada 12 horas, hay que intentar poner las horas exactas (por ejemplo, a las 10 de la mañana y a las 10 de la noche). Para esto, son muy útiles las alarmas de los móviles.
  • En general, el seguimiento de los tratamientos requiere constancia y disciplina.  Cuando tenemos conciencia de la gravedad de la enfermedad, es importante ser muy rigurosos a la hora de estar pendientes de los tratamientos. Por tanto, es muy importante hacer campañas para conseguir la adherencia a los tratamientos. Sin eso no se puede luchar contra el glaucoma.
  • Es importante no mentir a nuestros médicos sobre el seguimiento de los tratamientos. El avance de la enfermedad va a denotar que no se han seguido las prescripciones o no se ha hecho adecuadamente.

Cómo se ponen las gotas

Una de las razones por las que no se siguen los tratamientos es por la dificultad que entraña ponerse el colirio que nos prescriben. Vamos a describir el procedimiento que hay que seguir para administrarse correctamente las gotas. En el caso de los niños, hay que ponerles las gotas hasta que ellos sean capaces de ponérselas por sí mismos. En el caso de las personas mayores, sobre todo si tienen problemas cognitivos, de movilidad, de precisión o de pulso, tiene que hacerse cargo de ponerles el colirio un familiar o cuidador. Pero en los casos de personas adultas que no están en estas circunstancias, se debe ser lo más independiente posible.

El proceso consta de las siguientes partes:

*Es recomendable lavarse las manos antes de iniciar cualquier procedimiento en los ojos, por ejemplo limpieza, desinfección, instilación, etc.

1 – Destapar el colirio

2 – Abrir el párpado inferior para dejar al descubierto el saco conjuntival. Si el párpado superior se baja y el ojo se cierra, debemos sujetarlo con el dedo índice y bajar el párpado inferior con el pulgar, abriendo así mucho el ojo.

3 – Aproximar el envase del colirio con el cuentagotas hacia el globo ojo, pero de manera que no roce la córnea.

4 – Presionar el envase y dejar caer la gota, a ser posible en el saco conjuntival. Si no cae en el saco exactamente, tenemos que echarla de manera que notemos el frescor de que ha caído encima del globo ocular, para que la gota se vaya expandiendo y una parte caiga en el saco conjuntival.

5 – Cerrar el ojo enseguida y moverlo en círculos.

6 – Limpiar alrededor del ojo con este cerrado lo que sobra de la gota. Nunca va a penetrar en el ojo toda la gota, siempre tenemos que limpiar por alrededor.

En el caso de mujeres embarazadas o de personas que tengan algún problema general de salud, se debe presionar durante uno o dos minutos el lagrimal después de haberse instilado la gota. Así saldrá lo que sobra por el lagrimal y penetrará en el ojo, pero no entrará por vía sistémica en el cuerpo, evitándose parte de los efectos secundarios de los colirios.

Para aprender a ponerse las gotas bien, tenemos que basarnos en nuestras sensaciones, por ejemplo, para acercar el frasco de colirio al ojo, y ensayar esas sensaciones con un colirio inocuo, por ejemplo, probando con lágrima artificial. Se puede utilizar un espejo para ver dónde instilamos la gota, pero esto en caso de las personas con baja visión no es muy efectivo, porque no es preciso. 

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